LARS KEPLER El contrato

«En realidad, la palabra «música» significa el «arte de las musas» y hace referencia al mito de la antigua Grecia. Las nueve musas eran hijas del poderoso dios Zeus y de Mnemósine, la diosa de la memoria. Euterpe, la musa de la música, suele ser representada con una flauta doble entre los labios, y su nombre significa «la que deleita». Eso que llamamos talento musical no tiene en verdad una definición general aceptada.

Hay personas que carecen de la capacidad de distinguir las frecuencias de sonido de los distintos tonos y hay otras que nacen con una amplísima memoria musical, con un oído absoluto que les permite dar una nota exacta sin necesitar la más mínima referencia. A lo largo del tiempo han existido varios genios de la música excepcionales, de los cuales unos pocos han alcanzado una gran fama, como Wolfgang Amadeus Mozart, que desde los seis años recorrió las cortes europeas, o Ludwig van Beethoven, que compuso gran parte de sus mejores obras después de haberse quedado completamente sordo.

El legendario violinista y compositor autodidacta Niccolò Paganini nació en 1782 en la ciudad italiana de Génova. A fecha de hoy, sólo contados violinistas han sido capaces de interpretar las rápidas y complejas obras que él compuso. Hasta el día de su muerte, Paganini fue perseguido por el rumor de que, para alcanzar su extraordinaria destreza, había vendido su alma al diablo.».

Lars Kepler, El contrato